Free Web Hosting by Netfirms
Web Hosting by Netfirms | Free Domain Names by Netfirms

Obras

Principal Fotos Biografías Obras

AUGUSTO COMTE:

 Las obras de Comte son: Sistema de política positiva; Consideraciones sobre las ciencias, los sabios y el poder espiritual, publicada en El Productor, periódico San Simoniano; Tratado elemental de Geometría analítica; Discurso sobre el espíritu positivo; Tratado filosófico de Astronomía popular; Discurso sobre la totalidad del positivismo; Sistema de política positiva, o tratado de sociología, instituyendo la religión de la humanidad; Calendario positivista; Catecismo positivista. De sus obras la más importante es la titulada Curso de filosofía positiva, cuyo primer volumen se publicó en 1839.

En esta obra expone y desarrolla el autor su sistema filosófico, pero de una manera oscura. Ha sido precisa la pluma rápida y elegante de Littré para que los profanos pudiesen formarse de esta filosofía una idea acabada y clara. He aquí los fundamentos de la filosofía positiva: «Una hipótesis teológica y después metafísica ha presidido, dice Comte, los comienzos de la humanidad; ha sostenido sus pasos y favorecido su primer desarrollo. Después ha comenzado el estudio de las leyes reales, estudio débil en un principio, lento y mal seguro en su marcha; pero vencidas las primeras dificultades fue creciendo y engrandeciendo con gran rapidez. La confrontación fue inevitable, y, operándose por sí misma sucesivamente, hizo retroceder a la hipótesis primordial. Pero en los pasados tiempos la confrontación fue parcial solamente, y en el día es general y se verifica en todo el saber humano. Una vez en posesión de este conjunto o totalidad, las ciencias, para transformarse en filosofía, no tienen más que una cosa que hacer, y es ordenarse según un sistema determinado. Cumplida esta elaboración satisfarán todas las condiciones de una filosofía, es decir, que proporcionarán los primeros principios de todas nuestras nociones, colocadas en el orden verdaderamente natural.» Este último trabajo es el que Comte ejecutó en su obra. En primer lugar es preciso reconocer con precisión la verdadera extensión del dominio especulativo, es decir, determinar cuál es el número de las ciencias puras, de aquellas que corresponden a leyes distintas y que no se aplican a un objeto natural particular. Así, la Astronomía es una ciencia pura o especulativa, porque estudia las leyes que rigen las composiciones y descomposiciones de los cuerpos. Pero la Geología no es una ciencia pura, porque se ocupa de un objeto natural particular del globo terráqueo y acude para la resolución de todos los probleimas que le están sometidos a los medios que le proporcionan o le ofrecen las ciencias puras, por ejemplo: la Astronomía, la Física, la Química, &c. Tal es la distinción importante que debe hacerse entre las ciencias especulativas y las ciencias concretas. La Filosofía, como eminentemente especulativa, no puede incorporarse sino a ciencias especulativas. Es necesario, pues, enumerarlas para establecer desde un principio el verdadero dominio de la filosofía positiva. Comte distingue seis ciencias puras: las Matemáticas, la Astronomía, la Física, la Química, la Biología, y la ciencia social. Las Matemáticas descubren las leyes de la extensión y del movimiento. A la Astronomía corresponde el estudio de la distancia, el volumen, la forma del Sol y de los cuerpos planetarios, las órbitas que recorren y las fuerzas que los mueven. La Física estudia todos los fenómenos de la gravedad, de la electricidad, magnetismo, calórico, luz y acústica. La Química penetra en la constitución molecular de las sustancias, reconoce los elementos indescomponibles, o no descompuestos al menos, y determina las composiciones que presiden a las combinaciones definidas. La Biología investiga todas las formas que reviste la vida, desde el último vegetal hasta el hombre, abarca la jerarquía de estos seres, cada vez más complicada y elevada, se familiariza con los modos que regulan la manifestación de los fenómenos vitales, se ocupa en precisar la relación constante que existe entre la estructura anatómica y la función, presenta las facultades cada vez más superiores, según la escala zoológica, y, combinando la consideración del órgano y de las facultades, disputa el estudio del hombre intelectual y moral a la Metafísica. En fin, la ciencia social sigue la evolución de las sociedades, distingue las fases necesarias y determina y establece la ley de estos cambios. Este sucinto resumen comprende la totalidad del saber humano. Nada se omite, nada, sino lo que es inaccesible a la inteligencia del hombre: la investigación de las causas finales. Junto a esta doctrina coloca Comte a la actividad humana, pasando por tres estados correspondientes a los tres estados por que ha pasado la humanidad, y estos tres estados de la actividad los llama: actividad militar conquistadora, actividad militar defensiva y actividad pacífica. 

 

JEAN-JEACQUES ROUSSEAU:

 

 Este carácter se refleja en su obra, íntimamente ligada a su vida. Incapaz de alcanzar la felicidad en una sociedad injusta, Rousseau creó un mundo hecho a su medida, partiendo de la idea de que todo es perfecto al salir de las manos de Dios y todo degenera en manos de los hombres. La primera obra importante de Rousseau, la que le lanzó a la fama literaria, fue el Discurso sobre las ciencias y las artes (1750), premiado en un concurso convocado por la Academia de Dijon sobre el tema de si las artes y las ciencias han contribuido a mejorar y elevar la moralidad. La respuesta de Rousseau es negativa. Las artes y las ciencias no son muestra de progreso, sino signo de decadencia; la filosofía, por ejemplo, no existiría si los hombres se hubieran mantenido en las virtudes simples y naturales, y el derecho sería innecesario si la injusticia social no hubiera prevalecido sobre la igualdad originaria entre todos los seres humanos. En 1753, como respuesta a un nuevo concurso de la Academia de Dijon, Rousseau publicó su obra más famosa, el Discurso sobre el origen de la desigualdad entre los hombres, que tanta influencia tendría en el desarrollo del pensamiento político posterior. Según Rousseau, en el estado de naturaleza original los seres humanos vivían libres e independientes, todos iguales, sin estar unos sometidos a los otros. Esta situación cambió por el establecimiento de la propiedad privada, lo cual trajo consigo crímenes, guerras, la esclavitud y el sometimiento de unos seres humanos por parte de otros más poderosos. Las ideas de Rousseau sobre la sociedad civil y política se desarrollan ulteriormente en El contrato social, obra publicada en 1762. Ante la situación de desigualdad y enajenación de libertad que viven los seres humanos, un poder y un dominio adecuado al derecho sólo pueden fundarse en un acuerdo entre los hombres, una especie de contrato social, por el que cada individuo cede parte de su independencia y la somete a la dirección suprema de una voluntad general. También en 1762 publica Rousseau su novela pedagógica Emilio, donde expone sus ideas sobre la educación. Si el ser humano es bueno por naturaleza y es corrompido por la influencia nefasta de la sociedad, el ideal de toda educación será intentar mantener a los jóvenes lejos de las influencias que puedan deformarlo y hacer madurar, de forma natural, las buenas disposiciones que, por principio, residen en todos los seres humanos. Ideas parecidas había ya expuesto Rousseau en su novela epistolar Julia o la nueva Eloísa, publicada en 1761, en la que exalta los valores del retorno a una vida natural. Entre 1765 y 1770, Rousseau redactó las Confesiones, y entre 1776 y el año de su muerte, las Ensoñaciones de un paseante solitario, obras autobiográficas, publicadas póstumamente, que revelan la personalidad compleja de su autor, cuyas “pasiones vivas e impetuosas” chocaron siempre con las imposiciones de la realidad y de la vida social.
La influencia de Rousseau en el pensamiento y en la literatura posterior fue decisiva: afirmó la importancia del sentimiento frente a la razón, la necesidad de una toma de conciencia y la exaltación del “yo”, bases del romanticismo posterior, que le debe además su concepción de la religiosidad como relación directa entre el creyente y el ser supremo en el marco de la naturaleza. Con sus ideas sobre los males de la propiedad privada, Rousseau influyó también en el socialismo utópico de la primera época y en el socialismo revolucionario de Karl Marx.


MARX KARL:

Sus OBRAS Contribución a la crítica de la economía política (1859) y El Capital (t. I, 1867) significaron una revolución en la ciencia económica (véase más abajo la doctrina de Marx). La época de intensificación de los movimientos democráticos, a fines de la década del 50 y en la década del 60, llamó de nuevo a Marx al trabajo práctico. El 28 de septiembre de 1864 se fundó en Londres la famosa I Internacional, la "Asociación Internacional de los Trabajadores", Alma de esta organización era Marx, que fue el autor de su primer Manifiesto y de un gran número de acuerdos, declaraciones y llamamientos. Con sus esfuerzos por unificar el movimiento obrero de los diferentes países y por traer a los cauces de una actuación común las diversas formas del socialismo no proletario, premarxista (Mazzini, Proudhon, Bakunin, el tradeunionismo liberal inglés, las oscilaciones derechistas de Lassalle en Alemania, etc.), Marx, a la par que combatía las teorías de todas estas sectas y escuelitas, fue forjando la táctica común de la lucha proletaria de la clase obrera en los distintos países. Después de la caída de la Comuna de Paris (1871) - que Marx (en La guerra civil en Francia, 1871) analizó de un modo tan profundo, tan certero y tan brillante, con tan gran espíritu práctico y revolucionario- y al producirse la escisión provocada por los bakuninistas la Internacional no podía subsistir en Europa. Después del Congreso de La Haya (1872), Marx consiguió que el Consejo General de la Internacional se trasladase a Nueva York. La I Internacional había cumplido su misión histórica y cedió el campo a una época de desarrollo incomparablemente más amplio del movimiento obrero en todos los países del mundo, época en que este movimiento había de desplegarse extensivamente, engendrando partidos obreros socialistas de masas dentro de cada Estado nacional. Su intensa labor en la Internacional y sus estudios teóricos, todavía más intensos, quebrantaron definitivamente la salud de Marx. Este prosiguió su obra de transformación de la economía política y se consagró a terminar El Capital, reuniendo con este fin una infinidad de nuevos documentos y poniéndose a estudiar varios idiomas (entre ellos el ruso), pero la enfermedad le impidió dar cima a El Capital. El 2 de diciembre de 1881 murió su mujer. El 14 de marzo de 1883, Marx se dormía dulcemente para siempre en su sillón. Yace enterrado, junto a su mujer, en el cementerio de Highgate de Londres. Varios hijos de Marx murieron en la infancia, en Londres, cuando la familia atravesaba extraordinarias dificultades económicas. Tres de sus hijas contrajeron matrimonio con socialistas de Inglaterra y Francia: Eleonora Aveling, Laura Lafargue y Jenny Longuet. Un hijo de esta última es miembro del Partido Socialista Francés. (Escrito entre Julio-Noviembre de 1914 -parte del folleto Breve esbozo biográfico con una exposición del Marxismo) Vladimir Ilich Ulianov (Lenin) .

 

Correo Electrónico: gaby_cv23@hotmail.com